20 abr. 2017

LA LIBRERÍA. CUATRO AÑOS DESPUÉS

Particular manera esta, en la que un año más tarde retomo este espacio de intorspección y hasta descarga personal (mental). El siguiente párrafo lo escribí hace cuatro años. Pero llegué a los caramelos, me acordé de ellos, fui a coger uno y la musa me abandonó. Por egoísta. Me estuvo bien. Y este texto se quedó como un borrador más.


08/02/2013
Hoy he entrado en una pequeña librería de barrio, de esas de toda la vida, que tienen un poco de todo, con una señora entrañable tras el mostrador. Te hacen recordar tu infancia y tal vez por eso te produce esa sensación tan agradable al entrar, que te invade nada más abrir la puerta, con ese olor medio a antiguo, medio a sabiduría..
Creo que el espacio hábil no superaba los cinco metros cuadrados. Me rodearon estanterías llenas de libros de todos los tamaños y colores sin ningún orden aparente, pero aquella mujer sabía exactamente dónde estaba cada uno.
Solo quería unos caramelos.
- · -


Es curioso. Recuerdo esa librería como si fuera hoy. He vuelto al momento y revivido la situación, sin embargo, no consigo recordar los sentimientos que en aquel momento me llevaron a querer compartir contigo la experiencia.

Y es curioso también cómo, aunque las cosas cambian a lo largo del tiempo, nos mantenemos fieles a un pequeño núcleo interior que nos hace ser quienes somos en realidad.

Como la librería, estamos llenos de libros, por todos los rincones de nuestro cerebro. Libros que a veces pueden parecer más ordenados y otras, en cambio, el caos. Seguramente si cualquier amigo pudiera pasearse por tu cerebro y viese el orden de tus estanterías, se asombraría tanto como yo al entrar en aquella librería y ver la diligencia con que la mujer ejecutaba cada búsqueda (¡y hayazgo!).


Libro: Elisa e Marcela. Alén dos homes


Pero creo que todos estos libros que tenemos espallados por todo nuestro "yo", son esas ideas, pensamientos y sentimientos, que son cambiantes, que se adaptan, se amoldan y evolucionan. Que se reordenan.
Y que nuestra personalidad, nuestro carácter, nuestra lógica, nuestra energía, nuestro núcleo en definitiva; es esa señora que lo maneja todo con la máxima destreza, para que siempre tengas en su sitio el libro necesario para cada momento.

Todos cambiamos nuestros libros de lugar. Todos. No es malo, todo lo contrario. Solo tenemos que asegurarnos de tener a nuestra señora de la librería cuerda y despierta y todo lo demás es cuestión de dejarse llevar.

BONUS TRACK
Por si te interesa, esa librería está en una modesta esquinita de la avenida de Hércules con la calle Pinares en el coruñés barrio de Monte Alto. No es mi barrio y desde entonces no he vuelto por allí. Ojalá que siga abierta. Y que siga ella.