2 dic. 2014

2 DE DICIEMBRE

Sí, sé que hoy es un día importantísimo en la vida de todxs lxs que me conocéis real o virtualmente, pero también es un día para tomar conciencia sobre un tema que pierde visibilidad en la vida diaria pero que sigue ahí, subyugando a millones de niños, mujeres y hombres en todo el mundo.

Hoy es el Día Internacional por la Abolición de la Esclavitud.

Al margen de la típica escena de película que a cualquiera se le puede venir a la cabeza, con la fila de hombres encadenados (y que no estoy seguro de que haya desaparecido), la esclavitud tiene muchas formas y está a la orden del día.

Está sobre todo en los niños que cosen, fabrican, pican, que trabajan de sol a sol a cambio de limosna.

Está en las mujeres que salen de la angustiosa situación en la que se encuentran en su país con una promesa de prosperidad y acaban obligadas a prostituirse para pagar una deuda que nunca contrajeron.

También en los hombres que huyendo del hambre y la penuria, llegan para trabjar la tierra que otros no quieren trabajar a cambio de un trozo de pan que echarse a la boca. Una tierra, amigos, que está en nuestro tan querido y adorado primer mundo. 


Y en este mismo mundo, no deja de estar en cada una de las personas que trabajan de cara al público, cuando reciben un trato altivo y despreciativo por parte del cliente o usuario de turno, para mí el más alto ejemplo de la mala educación en una sociedad civilizada.



Gracias a todxs por vuestras felicitaciones. No quiero confundiros, estoy muy contento por tantas muestras de cariño, por las decenas o cientos (¡he perdido la cuenta!) que han llegado y por las que todavía faltan; pero es precisamente entre tanta felicidad, que me gustaría hacer notar esta situación, antagónica a ella, de tantas y tantas personas en el mundo. Sólo os pido que penséis en ello. 



Muchas muchas muchas GRACIAS.